#Musalove Story nº13 – I Concurso de relatos

San valentin historias

Relato nº13: Mi Amor

Y son de estas cosas que suceden, que pasan sin que lo puedas evitar. Por más que luches sabes que ha llegado, que ha llegado alguien a tu vida que merece la pena. Y sabes, que hay millones de probabilidades de que salga mal. Sabes, que puedes darte de morros contra el suelo. y entonces coges carrerilla y te lanzas, te lanzas sin pensar que la piscina pueda estar vacía. Pero tú lo haces porque llevas toda la vida esperando el tren correcto. llevas toda la vida cambiando de trenes, haciendo viajes que no merecen la pena. Y piensas “¿por qué no?.

No tienes demasiadas razones para hacerlo pero tampoco te faltan motivos para intentarlo. Sabes que puede doler pero también sabes que merecerá la pena, porque las historias más bonitas son las que suceden sin tener sentido alguno, sabes que aunque todo el mundo te diga que no es para ti, sientes mariposas en tu estómago y eso, se siente muy pocas veces. Entonces decides hacerte la valiente, sabes que si fracasas te puede romper en dos. Pero, también sabes que ahí está la felicidad que tanto deseabas, y a la que no podías acceder.

Sientes que tu sonrisa ahora es más fuerte, es más real, sabes que ahora los ojos te brillan y las manos te tiemblan cada vez que lo ves, que cuando te besa te transporta a otro lugar, donde nadie supo transportarte, entonces piensas que de repente tienes todo lo que quieres en la vida, sabes que aunque algún día acabe, los recuerdos que te dejará no los vas a poder vivir más, porque nadie más te hará sentir igual, porque nadie más puede, porque otros te besarán, te abrazarán pero nadie sabrá hacerlo como él.

Y así fue como caí, así fue como sin querer me vi envuelta en una historia, otra más, pensé, pero no fue así. No me preguntes que tiene de diferente, le dije a mi amiga, pero lo es. Lo es porque así lo siento y las cosas que se sienten cuando te enamoras es algo que no puedes explicar. Vaya cursilada, dijo mi amiga, tu no eres así, no te van estas cosas, dijo entre risas mi rubia amiga, nosotras somos más de fiestas, de hoy uno y mañana otro y pasado dios dirá, siempre hemos sido felices así. No, no quiero que me bese otro que no sea él, conteste muy ofendida, cuando llega lo sabes, aunque no sea para siempre, muy dentro de mí sé que merecerá la pena, ahora entiendo porqué fracasé siempre que me lo propuse, todo esto que estoy viviendo a su lado y todo lo que me provoca compensa todos mis días tristes y de sufrimiento. Mi amiga ya no dijo nada más y empezó a creerme.

El también creía en lo nuestro, creía y luchaba por mí, luchaba por hacerme feliz, intentaba con todas sus fuerzas entenderme aunque no fuera fácil, por muy perfectas que intentara hacer las cosas yo siempre exigía más, pero no se cansaba, a veces parecía que iba a tirar la toalla pero no, siempre lo volvía a intentar. Hasta ver en mi rostro una sonrisa, una prueba para ver que me hacía feliz, el caso es que me hacía feliz siempre. Siempre. ¿Y sabéis porqué? Porque él era la única razón de mi felicidad. Porque me llenaba. Porque me completaba. Porque me complementaba. Porque hacía que mis problemas se vieran más pequeñitos. Porque hacía que me olvidara del mundo el tiempo que estaba a mi lado. Y eso, nadie era capaz de hacerlo. Nunca antes lo habían hecho. Y aunque él no quisiera hacer algo, lo hacía por mí, para que yo fuera feliz, sin saber que yo ya lo era. Aún más si cabe, decía, y yo estaba pletórica.
mi amor en san valentin

 

Poco a poco se coló en mis planes, en mi vida en general, ya no me imaginaba mi vida sin él, ya no podría vivir sin él nunca.

Y recuerdo nuestro primer beso, y fue el tipo de beso del que no podías hablarle a tus amigas, fue el tipo de beso que te hace entender que ya jamás podrás ser más feliz en toda tu vida.

A veces no solo valen los besos, no solo vale un te quiero, a veces se necesita que te demuestren que de verdad te quieren, a veces es necesario que te lo recuerden.

Y supongo que tal como empezó acabó, fuimos tan breve como una estrella fugaz, fue solo un instante, pero me hizo sentir lo que nunca sentí en mi vida con nadie, me prometió la luna y entonces entendí que la luna era inalcanzable incluso para él, que esas promesas no tenían validez ninguna, que sus promesas eran tan solo provocadas por la ilusión del momento, entonces entendí que era una felicidad intermitente, entonces entendí que los te quiero se venden a muy bajo precio, que no se puede esperar nada de nadie, entonces entendí que me deje llevar por sus falsas palabras y que como todas las palabras, se las llevó el viento y solo entonces te das cuenta que al final nunca fue tuyo pero que tú siempre serás suya.

“Te lo dije” – me dijo mi amiga, pero no fue ese te lo dije el que más me dolió,  sin duda fue mi “te lo dije” el que más me dolió, se me clavaba dentro de mí como si de un alfiler se tratara, “pensé por un momento que conmigo sería diferente” dije sollozando, “en todo te hizo un favor, mereces a alguien mejor”, mi amiga me abrazó, no sé si me lo dijo porque de verdad lo pensaba o porque era lo que yo quería escuchar en esos momentos, de todas maneras no alivió mi dolor, porque yo le amaba, quizás le amaba porque en el fondo siempre supe que nunca lo podría tener y siempre solemos enamorarnos de los imposibles.

Durante noches no podía parar de pensar en sus te quiero, en sus abrazos, en su prematuro adiós, en su último beso en la puerta de mi casa a las 4 de la madrugada, no podía parar de pensar que se fue con otra y tal vez eso fue lo que más me dolió, el sentimiento de sentirme traicionada, engañada, humillada, y de repente todo encajaba, era como un puzle que poco a poco se fue recomponiendo, sus excusas se me venían a la mente y me arrepentí de haber dado todo de mí a la persona equivocada.

historia de desamor

“¿Qué hago?”- pensaba todas las noches, era como un fantasma que me encontraba por las esquinas de mi pueblo, lo veía y mi corazón corría tras él, no entendía porqué pero me había enamorado de verdad… entonces intentaba olvidarle con todo aquel que se cruzaba en mi camino y me sentía bien por un momento pero no eran sus manos las que me tocaban o sus labios los que me besaban y todas esas historias acababan al amanecer. De repente nada me llenaba, nada me hacía especial ilusión, sonreía, sí, medio obligada.

 

“Me voy” – le dije a mis padres, se lo dije feliz, porque por fin había encontrado una vía de escape, por fin había encontrado un plan B, irme a otra ciudad, a la otra punta del país, quería poner tierra de por medio, me mentalicé de que no estaba huyendo simplemente iba a empezar de nuevo en otro sitio, iba a conocer un poco más de mundo e iba a despejarme de todo lo que me agobiaba, en el fondo sabía que estaba huyendo, sabía que si él me decía ven lo dejaba todo para ir, pero también sabía que él nunca me diría ven.

 

A veces me sorprendo pensando en él, pensando en el futuro que hubiéramos tenido, pensando en todos los sueños que construimos juntos y nunca llegaron a cumplirse, quizás esos sueños solo los tenía yo, la pregunta es ¿todavía quiero que esos sueños lleguen a cumplirse? Rotundamente no, porque aunque lo quiera con todas mis fuerzas, sé que no es para mí, porque mi corazón es demasiado inocente y  el suyo es demasiado duro y rebosa maldad, y alguien así nunca encontrará la felicidad, nunca podrá amar con sinceridad y todas sus relaciones se verán manchadas por la traición porque alguien que es incapaz de sentir amor nunca logrará enamorarse de una forma sana.

 

¿Se equivocó dejándome escapar? Probablemente porque como le amé yo nadie lo hará, o quizás sí, solo el tiempo tiene esa respuesta y para cuando la responda ya a mi me habrá dejado de interesar, porque me enamoré perdidamente, sí, pero no eternamente, y al igual que las heridas dejan de sangrar también dejan de doler, entonces se convertirá en una cicatriz, otra más.

 

Ahora a casi mil kilómetros puedo sonreír en paz, ahora puedo recorrer las calles de mi nueva ciudad sin tener miedo de cruzármelo. Ahora tengo otros motivos por los cuales ser feliz, ahora tengo otras razones que me hacen olvidar hasta la última lágrima derramada.

 

¿Me estoy precipitando? Puede, pero a pesar de todo el daño que me han provocado nunca je dejado de creer en el amor verdadero, porque amigos, existe y nunca nos podemos permitir dejar de confiar y mucho menos dejar de intentar.

 

La capacidad de amar a alguien es lo que nos hace vulnerables, sí, pero más humanos también.

 

Entonces recordé la conversación que tuve con mi madre antes de irme, me dijo que tenía que aprender a soltar, entonces le pregunté con curiosidad “¿y cómo se hace?”, entonces ella me miró directamente a los ojos y me dijo “soltar es aprender a aceptar que ya no te quiere en su vida, aprender a tolerar que nunca te quiso, es abrir los ojos, sacarse la venda. Es obligarse a dejar a alguien atrás y tomar otro camino. Es auto ponerse un límite. Es reconocer que ya no se puede más. Es soportar dolores insoportables…” a partir de ahí dejé de escuchar, porque era justo por lo que estaba pasando, estaba soportando un dolor insoportable, “mamá yo no quería esto, yo no pedí esta historia, no busqué enamorarme… “ mi madre no sabía muy bien como consolarme, ni yo esperaba que lo hiciera solo quería que ella me abrazara, solo necesitaba eso, “solo espero que el karma exista y que pague por ello” dijo entre lágrimas, no sé si eran de dolor o de rabia, tal vez una mezcla de ambas. “No desees el mal a nadie, a veces el karma también es bueno”, la miré perpleja, enseguida me dio una explicación, me dijo que siempre esperábamos que el karma castigara a la otra persona, pero que no siempre es así, a veces el karma arregla estas situaciones poniendo en nuestro camino cosas buenas, tan buenas que compensa el dolor que estás sintiendo ahora, cosas que compensan estos momentos de angustia…”

 

Entonces aprendí a soltar, pero ahora me pregunto “¿aprendió alguien a soltarme a mí?, ¿alguien sufrió por mí?,  ¿me habrá castigado el karma?” Porque si es así, le pido perdón, le pido infinitamente perdón, desde lo más profundo de mi alma, porque ahora sé lo que duele, porque nunca quise hacerle daño a nadie con intención, o quizás sí, pero pensaba que dolía menos. A pesar de todo no me da miedo volver a tirarme a la piscina, porque creo que se trata de una simple estadística, después de tantas piscinas vacías ya se va acercando la llena, y ya los golpes van doliendo menos, porque quiera que no, vas aprendiendo.

 

Y entonces un buen día aparece alguien, pero no es suficiente para ti, buscas en él lo que tenías con el otro por más que fuerzas al final te das cuenta de que cada persona es diferente y que cada uno te aportan cosas distintas, te esfuerzas para que ese alguien te guste, te llene, pero buscas en él la misma mirada, la misma suavidad de su piel, la misma intensidad de sus besos, el mismo sentimiento, y no lo encuentras porque al abrir los ojos deseas con todas tus fuerzas que los que tengas enfrente sean los de él, y te da rabia, porque esa persona te trata bien.  Porque es bueno y es lo que quieres para ti, es lo que necesitas en ese momento para ser tú la que quiere menos en esa relación, para ser tu quien gane, como si de un concurso se tratara. De esa forma no serías tú la sufridora, y si todo acaba sería la otra persona la que sufriría las consecuencias de una relación marchita. Pero aún así no te gusta, no te acaba de convencer, lo miras y sientes ganas de apretar a correr muy lejos, en realidad estás huyendo del pasado porque no eres capaz de afrontar el presente con madurez, una madurez que creías tener pero que al final te das cuenta que no tienes.

 

Entonces metes toda tu vida en una maleta enorme y decides que empezar de cero en otro lugar es lo mejor que puedes hacer, te convences tu misma que ese es tu mejor decisión, te sientes orgullosa de esa decisión y del paso que tan grande que vas a dar. Encuentras otra motivación y pones todas tus energías en esa nueva oportunidad y piensas que cualquier lugar del mundo te vale, cualquier lugar que esté lejos de él, entonces piensas en esa frase que te dijo tu mejor amiga “dar un paso no te lleva a donde quieres ir pero si te saca de donde no quieres estar”. Y entonces le das las gracias desde lo más profundo de tu ser. Le das las gracias por entenderte y por apoyarte aunque sepa que te estás precipitando pero te da ese empujón para que des el paso que no te atreves a dar sola. Entonces conoces a otras personas y ahí está él, con sus grandes ojos verdes, con su cara encantadora, con sus labios carnosos y sus besos eternos. Entonces sientes esa magia que se fue, entonces sientes que te podrías enamorar de él en un solo segundo. Te sorprendes suspirando cuando lo piensas, entonces decides confiar, decides confiar porque tal vez pienses que por una vez la suerte está de tu lado, en el fondo sabes que puede salir mal, es más tienes todas las papeletas para que salga mal. Pero quizás haya una oportunidad, por más remota que sea, mientras haya una posibilidad, media entre un millón merece la pena intentarlo.

 

Vas dando conforme vas recibiendo, te da miedo darlo todo, te da miedo desnudar tus debilidades. Pero desde el principio te lo dan todo, te dan lo mejor de sí mismo, de dan mimos, atenciones, te dicen lo bella que eres o el corazón tan noble que tienes, y lo crees. Aunque todo te parece demasiado bonito para ser verdad, sientes que en algún momento algo fallará. Ya seas tú o la otra persona, porque a ti estas cosas no te pasan, piensas, tu vida se basa más en momentos tristes que en felices. Tu destino se limita en darte para luego quitarte, y tu ilusión y empeño en encontrar a alguien acorde con tu personalidad son ilimitadas. Necesitas a alguien que te entienda o por lo menos lo intente, que te quiera y sobre todo que se enamore como tú lo haces, quizás no de la misma forma pero sí con la misma intensidad, necesitas que confíen para tu poder así confiar, tanto en la otra persona como en ti misma, entonces la pregunta es “¿se puede pedir a alguien que confíe cuando ni tú misma eres capaz de poner la mano en el fuego por ti?” No entiendes que el peligro que tienes los demás son capaces de verlo, por muy sensata que quieras parecer sabes bien que lo tuyo es más la impulsividad, pero sobre todo eres inocente e ingenua y eso los demás también pueden percibirlo.

 

Alguien que te motiva a ser mejor persona merece la pena mantenerlo cerca, en esta sociedad que no hace más que discutir alguien que te hace reír vale por dos, esas dos frases marcan tu día a día porque entiendes que la felicidad se basa en esos pequeños detalles que marcan la diferencia.

Y todo es maravilloso de repente, pero cuando mejor estás, pasa algo y empiezas a recordar cada paso que has dado, cada beso, cada lágrima, empiezas a comparar lo que tenías con lo que tienes ahora, y admites que todo tiempo pasado fue mejor, entonces deseas volver atrás y enmendar cada error pero te das cuenta enseguida que lo volverías a cometer, que aunque lo has pasado realmente mal fuiste feliz en su momento, qué harías las cosas igual, tal vez cambiarías algo, sí, algún error que desencadenó consecuencias fulminantes, pero sabes que son errores que hicieron que tu vida fuera un poco a mejor, aunque ahora lo veas todo negro aunque no seas capaz de ver nada claro.

san valentin

En mi fuero interno sé que estoy en el lugar adecuado, sé que es difícil y todo tiene olor a nuevo y ese olor me encanta, sé que todo está desordenado y nada está donde tiene que estar.

Y los momentos que me regala son los que me dan vida, los que dan luz a mi alma, los momentos que me regala son los que me hacen sentir viva, los que me hacen sentir especial y los que hace que ponga los pies en la tierra y diga para mis adentros “en el fondo tengo una suerte enorme”, porque personas como él, como mi Pablo, son las que hacen que mis días tengan un poquito de mejor color, son las que me hacen sentir afortunada, las que hacen que sea plenamente feliz, son las que me hacen sentir invencible. La verdad es que no sé si esta vez durará para siempre pero tampoco me agobia pensar en el futuro porque sé que todo tal y como empieza acaba, tengo experiencia en este tipo de cosas.

 

Probablemente Pablo sea la persona con la que más discuto, con total seguridad es la persona con la que más diferencias tengo, con la que más en desacuerdo estoy pero también es la persona que siempre soñé, es la persona que más lucha por mí, la que se preocupa a diario y la que me cuida día a día, es la persona que más paciencia tiene conmigo, puede que tenga que contar hasta diez, quizás hasta cien para soportar mis rabietas pero es su abrazo lo que me tranquiliza, son sus manos la que me aportan seguridad, las que no me dejan caer, las que me sostienen, como yo siempre le digo, no somos incompatibles, somos complementarios, entonces me besa y son esos besos los que quiero que me despierten cada mañana.

 

Mi madre me suele decir que en una guerra quien tiene miedo a perder probablemente ya  ha perdido, que el miedo es el cáncer que destruye nuestros sueños y que los golpes de suerte no existen, debemos buscarlos para poder encontrarlos y que la constancia y el esfuerzo son nuestros mejores aliados, y bueno que puedo decir, las madres siempre tienen la razón, y la verdad, no sé si esta historia de amor perdurará siempre o prescribirá algún día pero sí tengo claro que estoy arriesgando y que esta vez no tengo miedo a perder.

 

 

Patrocinador: Musaventura shop | Musaventura Blog

Summary
Article Name
Mi amor
Description
Fuimos tan breve como una estrella fugaz, fue solo un instante, pero me hizo sentir lo que nunca sentí en mi vida con nadie, me prometió la luna y entonces entendí que la luna era inalcanzable incluso para él
Author
Publisher Name
Musaventura
Publisher Logo