#Musalove Story nº32 – I Concurso de relatos

Regalos romanticos

Relato nº32: Carta para alguien muy especial.

Hoy te he echado de menos más que cualquier otro día. Me decidí a escribir estas cuantas líneas para expresar todos mis sentimientos hacia ti. Aún recuerdo como me llamaron la atención aquella noche tus labios rojos, no hubo nada entre nosotros, ni siquiera una mirada, ni una caricia, lo que se dice nada de nada

Me reí tanto aquella noche que pensé que no nos volveríamos a ver jamás dadas mis circunstancias.

Me apartaba de ese vínculo que nos había unido esa noche.

Tanto tiempo sin saber de ti, sin verte, hicieron que me acostumbrara a no volver a conocerte, porque nos cruzamos muchas veces desde aquella noche y no hiciste nunca una mueca de saludo.

Llegué a pensar que conocerte para una noche fue lo mejor que me había pasado. Te recordaba y me reía contigo… y quedaste como un buen recuerdo.

Sólo eso.

Y, después de tantas veces me quedaba siempre con la boca abierta para decirte un simple hola y decidí que no volvería a saludarte porque pasabas de mí. Aún así te acercaste y me llamaste la atención en una reunión en la que sabías que volvía a estar solo. Desde ese día tu insistencia me parecía una locura, no sabía qué buscabas ni que querías, pero te ibas metiendo en mi vida sin preguntar si podías pasar, programabas cenas, comidas, supongo que como con cualquier otro. De hecho, de una “tía tan cargante” me esperaba que le dijese lo mismo a todos… aún recuerdo tus primeras conversaciones por el FACE, intentando darte largas, ¿recuerdas?

Es verdad, pero no te enfades.

Aún así me gustaba que estuvieras ahí, no sé… tampoco me pidas explicaciones.

Empecé a conocerte, a que me resultaras curiosa, interesante, demasiado cómica a veces pero eso es algo que me encantó desde el primer momento y aún me sigue encantando.

Cada vez que hablaba contigo me daba cuenta que te salías de lo común, que no eras lo más habitual que había conocido, pero tenía ganas de conocerte más cercanamente por tu sensibilidad y tu ñoñería, aunque intentabas ocultarlo a toda costa. Era lo que más resaltaba de ti, quería conocer tu color, tu olor… sabía que no podía tratarte como a cualquier persona porque eres especial, lo más especial que había conocido hasta ahora. Querías estar sola pero a la vez necesitabas chillar y hablar sin parar, con alguien que no lo tuviera en cuenta y sin que lo supieras te estabas convirtiendo en esa persona que estaba buscando… eras capaz de desvelar sensaciones y sentimientos con una facilidad especial… querías interpretar una mirada, que hablasen nuestros ojos cuando nos miráramos, querías sentir sin estar cerca para saborear sin tener el calor de unos labios,

Poco a poco te has ido metiendo tanto en mí que quería tener todas esas sensaciones contigo.

Pasaron ocho meses desde la primera vez que coincidimos pero parecía que nos conociéramos de toda la vida. Era tan extraño que  aún me entra un cosquilleo que recorre todo mi cuerpo cuando intento recordarlo, tus ojos hablaban solos, parecía que se habían caído del cielo pues cuando los miraba no sabía lo que brillaba más, si ellos mismos o las estrellas. Pedían con tanta insistencia mis labios que el deseo, la pasión, el erotismo, la locura, el desenfreno, aumentaban por momentos pero era demasiado fuego y ninguno de los dos quería quemarse.

Nos quedamos con ganas de más, de mucho más, nuestro cuerpo lo pedía, necesitábamos saber lo que pasaba y nos volvimos a ver… había pasado sólo un día y ya me estaba volviendo loco con la cantidad de sensaciones que recorrían mi cuerpo, sin pasar nada, necesitaba de ti, necesitaba estar contigo, te echaba de menos cuando nunca te había tenido.

Después de ese día aún recuerdo tus palabras. Necesitabas verme, necesitabas saber qué era esto, necesitabas de mí. Me necesitabas tanto que no pude decirte que yo no sentía lo mismo, era una autentica locura. Eres lo más raro que me ha sucedido nunca. Ese día supe del calor de tus labios, de la fuerza de tu mirada, de la calidez de tu cuerpo, de la suavidad de tus manos, de la fragancia de tu piel, de tu sabor… no puedo evitar morderme los labios cuando recuerdo ese día… porque ese día perdí la noción del tiempo estando contigo, el rumbo de mi vida, porque tú te habías convertido en la persona, en esa persona, que no sabía si me odiaba o era la única persona que me comprendía.

La verdad es que no ha pasado un mes desde el primer día que estuvimos solos y hemos tenido tantas sensaciones juntos que llevarte en mi muñeca -en forma de pulsera, que tú llevabas antes- para mí va a ser el recuerdo más bonito de este año; agarrarte la mano cuando conduces; el recuerdo más especial: rozar tus labios; la sensación más bonita; tenerte cerca de mí; el regalo más grande… tú.

Me da igual lo que sean éstas sensaciones contigo, es más, no quiero ni pensarlo; quiero vivirlo, quiero tenerte, desearte… me da igual lo demás, porque no te imaginas cuánta falta me haces en mi vida… …porque después de conocerte como te conozco, mi vida sin ti, no tendría sentido…

 

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CARTA PARA ALGUIEN MUY ESPECIAL
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Tanto tiempo sin saber de ti, sin verte, hicieron que me acostumbrara a no volver a conocerte, porque nos cruzamos muchas veces desde aquella noche y no hiciste nunca una mueca de saludo.
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