#Musalove Story nº77 – I Concurso de relatos

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Relato nº77: Te encontraré

Quien hubiera imaginado que una niña terminaría en un orfanato, hay, muchas personas con el mismo caso que yo, pero yo sé que tengo familia, lo que pasa es que mi mamá no ha podido venir por mí.

Todas las noches sueño con ella, sueño que es la hora de dormir y que ella viene para acostarme, desearme las buenas noches y al final me da un cálido beso en la frente lleno de amor y salir del cuarto.

Antes todo era perfecto y ahora estoy en un Orfanato, es difícil olvidar todos los buenos momentos, las risas, los abrazos, incluso las lágrimas con ella, extraño todo de ella.

Lo más triste es que no saben cómo llegue aquí, dicen que del hospital me mandaron aquí porque nadie fue a visitarme, que el hospital no les dijo la razón, solo me enviaron, como si fuera un objeto sin sentimientos, como si no tuviera curiosidad, como si no quisiera saber la verdad.

Aquí la comida es espantosa, supuestamente nos dan diferente comida todos los días, pero la verdad para mí siempre se me hace que es la misma, y ni hablar de mis compañeras de cuarto, no es que me molesten pero tampoco es que sean ángeles caídos del cielo para hacerle mejor la vida al alguien.

No sé  cómo llegue aquí, pero quiero salir, quiero buscar a mi mama, quiero saber la verdad.

Este día es diferente llego una niña nueva al orfanato, tiene unos grandes ojos cafés, el pelo anaranjado, tés blanca pero no pálida, y eso solo unos centímetros más alta que yo.

En cada habitación hay dos literas y en cada litera hay dos camas entonces en cada habitación se supone que hay cuatro niñas ,y en medio hay una caja con juguetes, en mi cuarto solo hay tres niñas así que cabe la posibilidad de que la coloquen aquí.

Johana y Carther son mis compañeras de cuarto, ellas son algo como hermanas desde mi punto de vista se parecen mucho, y las dos tienen una actitud muy parecida, ellas piensan en lo mismo, y cuando me refiero a que piensan en lo mismo es que siempre tienen un plan  para volver a una criatura inocente en un monstruo andante.

 

-Hola – dice Johana a la niña nueva con voz firme pero amable. En cambio solo recibe una mirada por un segundo – yo soy Johana, ¿Cómo te llamas tú?

-Yo soy Elizabeth – dice con voz tímida

– ¿Por qué estás aquí? , ¿Cómo murieron tus padres? – pregunta

-¡Mis padres no están muertos!- grita – ¡Están afuera en alguna parte!-dice mientras unas lágrimas ruedan por sus mejillas

-¿Qué pasa aquí? – Pregunta la maestra Yudid mientras entra – Escucho los gritos desde abajo

-Nada, Nada – dice Carther mientras agita las manos en señal de que “nada” ocurre.

-Chicas, por favor compórtense- dice Yudid mientras se retira

-Carther – dice Johana- no podemos ni mirarla – dice en un susurro, pero la alcanzo a escuchar

Al caer la noche, cenamos y nos mandas a nuestras habitaciones, yo estoy en la cama de arriba, Elizabeth en la de abajo y Johana y Carther en la otra litera, de vez en cuando se escuchan los ronquidos de Johana, ¿Ustedes pueden creer que una niña de diez años ronque? , yo no creía que eso fuera posible pero  cuando llegue aquí Johana me lo demostró y si se puede , también se escucha  Carther rezando para que alguien la adopte , en cambio Elizabeth no hace ningún ruido , tal vez está durmiendo o pensando en sus padres , o en los buenos momentos que tenía con ellos , no la culparía , cuando no puedo dormir , cierro los ojos , y me imagino los buenos momentos que tuve con mi mamá y así es como en las noches caigo en un sueño profundo , soñando con un cálido beso en la frente.

A la mañana siguiente, Johana sigue durmiendo, Carther está sentada en el suelo con un oso de peluche, Elizabeth está observando por la ventana, al parecer está viendo un punto fijo, o está recordando algo.

 

-Hola – digo mientras me acerco, pero no recibo nada más ni nada menos que una mirada- soy Denisse – digo mientras extiendo la mano.

-Soy Elizabeth – dice mientras estrechamos las manos.

-¿Te puedo preguntar algo?- digo mientras bajo la cabeza.

-Si – dice con una sonrisa, y tiene una linda sonrisa.

-¿Porque estás aquí? – digo en un tono suave con la esperanza de hacerla no llorar como cuando paso con Johana.

-Lo único que tienes que saber es que yo si tengo familia, tengo padres y hermanos, no tengo por qué estar aquí- dice mientras mira hacia la ventana

-Ya somos dos- digo y miro hacia el piso.

Elizabeth lanza un suspiro – mi madre… – dice como s estuviera pensando lo que me va a decir

-Tu madre… – digo esperando que termine la oración

-Mi madre no puede cuidarme o bueno eso me dijo la última vez que la vi , mi padre me pegaba mucho a mí y a mi madre , una vez me dijo que en una mochila echara ropa suficiente , y yo le pregunte por qué pero ella me dijo que solo lo hiciera, después de un par de horas me di cuenta de que estábamos huyendo de mi padre , que lo hacía por nuestro bien , hubo un tiempo que no tenía dinero y que solo comíamos dos veces por día, la extraño tanto , hizo tanto esfuerzo y ahora no sé dónde está- dice mientras una lagrima corre por su mejilla, se seca la lagrima – la extraño tanto – dice en un suspiro, tratando de no llorar – ¿y tú como llegaste aquí?- dice y me regala una sonrisa triste.

-No sé cómo, simplemente un día abrí los ojos y estaba en un lugar total mente diferente al de mi casa, llore los primeros días. La verdad fue un cambio muy duro. Un día estas con tu mama, estas en casa, estas abrazándola. Pero al día siguiente, no sabes ni donde estas, y mucho peor, no sabes dónde está tu mamá -digo y suspiro mientras pienso en los buenos momentos- pero… – digo y me detengo pensando bien  lo que voy a decir.

-¿Pero?- dice interesada

-Todas las noches sueño con ella, sueño en los momentos que pasamos juntas, eso es lo que hace que me levante cada mañana- digo y sonrió.

Cada día que me levanto es un reto, nunca pensé que extrañaría los regaños que me daba, cuando necesitaba ayuda me ayudaba, no importaba que tan simple fuera la pregunta, ella se tomaba su tiempo para explicármelo.

A la hora de comer nos dan un puré de papa con pan, aunque no traiga mucho apetito dicen que es importante comer cada cierto tiempo, porque si no nos podemos enfermar.

Cuando tomo mi comida, me dirijo directamente hacia donde esta Elizabeth, que ha estado actuando un poco raro, me gustaría saber que piensa, a veces me pregunto que se sentirá leer la mete de las personas, las personas estarían totalmente expuestas y no podríamos ocultar secretos, nadie podría, y así la vida sería mucho más fácil pero tal vez habría más problemas.

-¿En qué piensas?- le pregunto a Elizabeth

-Voy a escapar de aquí- dice con voz muy baja

-¿Qué estás loca?- digo mientras me siento a su lado

– sí, un poco – dice de juego y sonríe

-¿Has pensado en las consecuencias? – le pregunto con voz seria

– Por supuesto que si- dice – pero me gana más la emoción de volver a ver a mi mama, te iba a preguntar…., si me podrías acompañar- dice y hace una cara de perrito.

-¿Y qué pasa si tu mama sigue en las mismas?-digo

-¿A qué te refieres con “en las mismas”? – pregunta haciendo comillas en las palabras “en las mismas”

– me refiero a que tal si aún no tiene suficiente dinero para cuidarte o más bien para cuidar de las dos – digo confiada

-La ayudare con todo lo que pueda- dice también confiada

-Está bien lo pensare, pero tenemos que pensar en las consecuencias – digo seriamente y ella asiente

A la hora de dormir me pongo a pensar que encontrar a mi mama, podría ser lo mejor que me ha pasado en toda mi vida, pero también podría ser peligroso, y para empezar podríamos perdernos o enfermarnos que es lo que menos quiero en esta época, también está el frio, eso podría ser peligroso, si no podemos encender una fogata no tomaremos calor y tal vez nos vaya muy mal, pero si mi mama estuviera en mi posición , que hubiera hecho ella, Yo creo que  ella me habría buscados por todos los rincones del mundo hasta encontrarme, si ella haría algo así por mí, ¿Por qué yo no haría eso por ella?.

A la mañana siguiente lo primero que hago es buscar a Elizabeth, pero no está en la litera, así que me dirijo al baño un poco preocupada por si ya se fue, pero me doy cuenta de que no porque veo su pelo a la mita del baño. Me acerco a ella.

-Hola – digo y parece que la asusto porque da un brinco.

-Hola – dice con una sonrisa -¿Que pensaste?- pregunta curiosa

-Está bien, iré- digo y me abraza

– ¿Qué te hizo cambiar de opinión?-pregunta con una amplia sonrisa

– tener una oportunidad de ver a mi madre otra vez- digo y sonrió, pero en el fondo lo hice por  eso y por qué si la encuentro voy a recibir el regalo más grande del mundo… en amor de una madre.

-pensaba mañana en la mañana, así tendríamos más oportunidades para encontrar un lugar donde dormir, tengo ahorros, y con el dinero que con suerte encontremos en la calle será más fácil.- dice y asiento

– ¿Qué levaremos?- pregunto

– una chamarra, ropa, una cobija, una botella de agua, una almohada, si tienes ahorros, y lo demás va por tu cuneta pero si tienes que llevar todo lo que te dije- dice y me dirijo a mi recamara para hacer mi mochila.

-¿Qué haces?- dice la voz de Carther tomándome por sorpresa

-Nada, es que me desespera tener toda la ropa en los cajones, ¿a ti no te pasa?-le pregunto esperando que me crea

– sí y muchas veces- dice, me sonríe y sale del cuarto

A la hora de cenar pienso que esta podría ser mi última comida, la verdad eso me aterra, no sé por qué, sé que no me voy a morir de hambre o bueno eso espero, pero eso haría una madre por sus hijos, ¿no?

Cuando estoy en la cama, pienso lo mismo, que esta podría ser la última vez que duermo calientita, pero todos esos pensamientos se van cuando sueño que al fin veo a mi mama a lo lejos, ambas corremos hacia la otra y nos abrazamos en un cálido abrazo, todo el temor que tenía se esfuma y es reemplazado por amor.

-Hey… Despierta- me dice Elizabeth- es hora de irnos – dice y me levanto de un salto y me cambio lo más rápido que puedo-¿Llevas todo?- me pregunta y asiento- vamos a hacer esto rápido y en silencio, ¿okey?- me pregunta

-okey – respondo y sigo sus pasos

Conforme avanzamos siento que vamos haciendo más ruido, trato de hacer el menos ruido posible, en la cocina nos encontramos con Yudid, pero ella es muy despistada así que fue fácil evitarla, cuando llegamos a la puerta principal abierta, y a veces me pregunto si la dejara abierta toda la noche pero no creo, y esa pregunta se esfuma de mi cabeza, al instante cuando pisamos el césped fresco de las mañanas, volteo a ver a Elizabeth y ella me voltea a ver a mí.

-¿Estas lista Denisse?- me pregunta

– si – digo y empezamos a avanzar, entonces pienso, Mama donde sea que estés te voy a encontrar, porque no hay nada mejor que estar a tu lado.

– ¿Alguna idea de donde podamos empezar a buscar?- me pregunta Elizabeth

-sí, pensé que podíamos buscar en algún hospital, si yo fui a un hospital y luego me trajeron aquí, podríamos empezar por ahí-digo encogiéndome de hombros

– si podríamos, La cuidad nos queda como a  diez kilómetros, si marchamos ya podríamos llegar mañana.-dice haciendo cálculos, e iniciamos la caminata.

 

Al inicio fue divertido, el mundo se veía desde otra perspectiva totalmente diferente, como el Orfanato queda un poco lejos de la cuidad, y está en las orillas del bosque, así que si tardaremos un buen rato y con todas las cosas tal vez si lleguemos mañana, pero al final de todo estaré con mi mama.

La noche es más dura de lo planeado, creo que es la noche más fría que he vivido, en la tarde comimos barras de fresa, la verdad, ahora desearía tener esa  barra, sería como una hamburguesa en estos momentos. Elizabeth encendió una fogata para que entramos en calor pero me es casi imposible el frio me gana

-¿Qué vas a hacer cuando encuentres a tu mama?- me pregunta Elizabeth

-Las cosas que hacen las mamás y las hijas-digo

-¿Qué se supone que hacen?- me pregunta

-La verdad no tengo idea, ya casi es de noche deberíamos dormir-digo, entre más pronto pase la noche más cerca estaré de mama.

-Si-dice Elizabeth- Buenas noches- dice y cierro los ojos mientras caigo en un profundo sueño

A la mañana siguiente nos despertamos y tomamos la marcha. Ya estamos en la cuidad, solo nos falta ir hacia el hospital.

-Vaya, es muy diferente como me lo imagine-dice Elizabeth

-Sí, igual yo- respondo mientras avanzo- bueno tenemos que preguntar dónde está el hospital-digo mientras me doy la vuela.

-No hace falta-dice Elizabeth mientras saca un mapa de su mochila

-De donde lo sacaste-digo mientras lo tomo, el más cerca está a dos cuadras vamos a ese.-digo mientras que lo observo y nos ponemos en marcha.

Cuando llegamos al hospital me acerco a la recepcionista

-Disculpe ¿Dónde se encuentra Margaret Collins?-pregunto nerviosa

-un momento-dice la enfermera mientras teclea ese nombre- si está en la habitación 103 a la derecha.-dice mientras me regala una sonrisa.

Sigo sus indicaciones, cuando veo el numero 103 las manos me empiezan a sudar y me las seco en el pantalón y es entonces cuando me pregunto “¿De verdad estaré lista para ver a mi mamá?, ¿Qué tal si no se acuerda de mí?, no creo eso sería imposible una madre nunca olvida a sus hijos”.

Abro la puerta y veo a una señora de treinta y tantos años acostada en la cama, al inicio no la reconozco y me da miedo equivocarme de persona, pero cada paso que avanzo, mas recuerdos vienen a mi mente, en uno estamos decorando un pastel.

-¿Mamá?-digo en voz baja, ella voltea hacia mí y una lagrima rueda por su mejilla-¡Mamá!-digo y abrazo su brazo. Es como yo soñaba noche tras noche, es cálido transmite paz y seguridad, es como lo imagine, perfecto.

-¡Denisse!-dice y me abraza- mi niña pero que grande estas-dice y se le escapa otra lagrima, es entonces cuando me doy cuenta las razones por las que no pudo ir por mí, estaba en un hospital al igual que yo, talvez nos pasó un accidente. Tal vez alguien nos vio y pensó que mi mama estaba muerta y no la ayudaron y a mi si

Luego de que le platicara todo lo del viaje que hice, le hablo a Elizabeth para que la conozca.

-Cariño… eso es muy peligroso, pero no sabes el gusto que me da de verte. Tienes prohibido volver a hacer eso-dice con una sonrisa y los ojos llorosos. Me rio ante su comentario.

-Mamá… haría eso y mil veces más para estar a tu lado.-digo algo tímido, pero su reacción me sorprende, me acerca a ella y me da un beso en la mejilla. Si en definitivo, había olvidado como se siente.-Mama- vuelvo a hablar

-Mande cariño

-Te quiero presentar a alguien, solo espera-digo y sus ojos se abren como plato. Voy y busco a Elizabeth al pasillo, le hago una señal para que venga y se acerca.

-Ven- digo mientras empujo A Elizabeth a pasar-Ella es Elizabeth- le digo a mi mama- sin ella no te podría haber encontrado.-digo y mi corazón se llena de felicidad, de tranquilidad, porque ahora estoy totalmente segura de que voy a pasar mucho tiempo con mi mama.

-Gracias- dice mi mamá- por todo lo que has hecho-dice y le regala una sonrisa.

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Johana y Carther son mis compañeras de cuarto, ellas son algo como hermanas desde mi punto de vista se parecen mucho, y las dos tienen una actitud muy parecida, ellas piensan en lo mismo, y cuando me refiero a que piensan en lo mismo es que siempre tienen un plan para volver a una criatura inocente en un monstruo andante.
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